9 de enero de 2009

La osadía del estudiante perspicaz

La mayoría de la clase miraba con asombro a los pocos osados que no nos habíamos apuntado a clases particulares.

El examen era el 21 de noviembre. Parecía muy lejos. Pero todas las mañanas, desde muy temprano, tenía que soportar aquel enjambre de avispas. Esos estudiantes aplicados hablando de sus dudas y resolviéndoselas entre ellos. Hablando en un idioma que yo desconocía. Hablando de sus clases particulares por las tardes; de las horas que estudiaban y de lo bien organizado que lo tenían todo. Yo sólo podía decir tímidamente: “yo aún no he empezado”. Y notaba como tras decir aquello las miradas se clavaban en mí. No sabía si sentirme tonto o furioso. Bueno, sí; sí lo sabía. ¡Qué coño le pasaba a toda esa gente con su estúpido alarmismo!

Todavía era octubre. Cuando llegue noviembre ya estudiaré, me decía. Y antes de que pudiera darme cuenta ahí estaba noviembre. Tres semanas. Bueno, quedan tres semanas, no nos alarmemos. Vamos a ponernos ya...

¡Dos semanas! Bueno, quedan dos semanas. Calma, calma. Vamos a ponernos ya. Aún tengo tiempo. Si empiezo esta tarde con esto, mañana me pongo con lo otro... Se me daba muy bien organizar mentalmente mi tiempo de estudio; pero nunca llegaba más lejos de eso. Y los días seguían pasando. Una semana, ¡mierda! Era hora de entonar aquella vieja cantinela: me ha cogido el toro. Menos mal que se me daba muy bien organizar mi tiempo —cada vez más reducido— de estudio.

Eran los días del desesperado. Por aquel entonces llegaron a mis oídos maravillosos rumores sobre una libreta con los apuntes claritos y los problemas resueltos. Efectivamente, existía. Era como agua caída del cielo. La fotocopiadora me trajo el milagro con su luz verde.

Ya tenía los apuntes. Los miraba y me sentía feliz. Aquella montaña rusa de emociones formaba parte de mi trastorno bipolar inducido por exámenes. Abrí los apuntes. Pasé algunas páginas. ¡Cuántos apuntes! Son demasiados. No tengo tiempo de estudiarme todo esto.

Me enteré de que para hacer la parte teórica del examen bastaba con hacer los ejercicios de verdadero/falso que venían en el libro de la asignatura; que las preguntas del examen siempre estaban sacadas de ahí. El autor del libro era nuestro profesor. Me parecía poco limpio que nos hiciese comprar su propio libro. Pero si algo sabía yo era jugar sucio. Le pedí el libro a un compañero y una vez más la fotocopiadora obró el milagro. Ni siquiera tenía que hacer los ejercicios, mi compañero ya los había hecho por mí.

¡Qué bien había sabido montármelo! El examen era al día siguiente, pero yo lo tenía todo muy bien preparado para hacer en una tarde lo que el resto de la clase había hecho en algo más de un mes. Yo tenía mi prodigioso coco y unas fantásticas fotocopias... ¡oh, no, me las he dejado en la clase!

Tras volver a la universidad a por ellas —la limpiadora me dijo que cualquier día iba a perder la cabeza— sí que lo tenía ya todo preparado. Preparado de verdad. Me esperaba una larga tarde, y una noche llena de dudas existenciales sobre mi futuro en la vida. Me va a salir mal el examen, yo no valgo para esto, para qué me metí aquí, debí haberme quedado con las ovejas de mi padre, etcétera, etcétera.

Después de un atracón de café y apuntes llegué al examen con los conocimientos más amontonados que los calzoncillos en mi maleta. Leí con inseguridad el primer ejercicio. Vaya, éste sé hacerlo. ¡Y éste! ¡Y este otro también!

Y así fue como, cuando me di cuenta, había hecho todo el examen.
Hasta hace tres semanas no supe la nota. Un 8’7. Genial.

20 comentarios:

Vanity dijo...

cuando tenga más pasta y ande todo el día más drogado que ahora, te contrataré como gestor de mis bienes. Por supuesto, el pago será en salario y en especie, así que podrás trabajar a última hora y bajos los efectos de las sustancias que elijas conforme a la enfermedad mental que quieras contraer.

Felicidades por el puto 8,7. Estoy en medio de una puta biblioteca despues de varias horas de estudio.

me vienen a saludar!!

Mj dijo...

No tenía dudas, pero ya soy absolutamente fan tuya. Fui la única de mi residencia que no se apuntó a clases particulares. A mí las sectas es que nunca me han ido, qué le vamos a hacer.
Y eliminé el parcial. Y aprobé la asignatura ( cosa más horrenda de asignatura, porfavor). Y aprobé física con las mismas. Y volvería a hacerlo, porque, amigo mío, hay días en que el orgullo tiene que sacarse a pasear.
Enhorabuena y, lo dicho, soy fan. Si eliminas bioquímica pasarás al rango de Héroe, así, con mayúsculas.

Meme,, dijo...

Buah! q estudias?

las guerras en la cama
pero nunca estube con mi odiada enemiga en una

maloles dijo...

yeaaaaah!
COn dos cojones.
Yo, la verdad es que soy de estudiar a última hora... pero creo que este año no va a poder ser así. ays!

FELICIDADES!:)


Muas!

beu ~ dijo...

jajaja guay, guay.
yo tb soy un caso, todo para el puto último día y apruebo, gracias a dios xD y tb me organizo muy pero que muy bien, aunq luego no lo lleve a la práctica pero bueno...

y lírico, no sé, a mi me gusta, pero en la última colabo q hace con tote (las oído?)no me llena.

Moradora dijo...

Sí amigo, el que no llora no mama, cuánta sabiduría popular olvidada... es triste.

Me congratulo que las cosas marchen bien por esos mundos y sigas triunfando.

Salud!

Meryone dijo...

joder!

como dice un amigo mío, lo importante es participar. si encima se aprueba, mejor

siempre me molarán más mis sietes en unos días que los dieces de alguna gente en todo el curso. aunque yo pagara religiosamente las matrículas y ellos no, por el rollo de las idem de honor. y porque ahora sé más que ellos de lo que entraba en el examen, de todo lo de alrededor y de infinitas cosas más que ni sospechan existan (somos de letras: es fácil ser autodidacta. lo difícil -no se lo cuentes a nadie- es ser inteligente y sacar dieces todo a la vez -y algunos hay. pocos, pero los hay-)

en mi residencia el café costaba 20. en el trabajo, 35. y estamos en el medio del monte, así que podrían cobrar un euro, que lo pagábamos igual

qué tal por aquí? tenías buen guía o te metieron en pubs terribles de la zona nueva? lo mismo nos cruzamos y todo. de día, porque yo de noche tengo bar de cabecera, últimamente. de cabecera de verdad de estos que cierras y cuyo barman te lleva a casa (y queda en la zona nueva, pero es una de las excepciones)

esto parece el tercer grado

beso

Katrina Van Dassos dijo...

JAJAJAJAAJ

Cuando aparece un profesor de esos que todos los años pregunta lo mismo... es una bendición del cielo.
Cómo se nota la diferencia de unas carreras a otras. En la mía tuve suerte, el 85% de los exámenes se aprueban utilizando tu método. el otro 15% haciendo trabajos.Jojojoj.

Espero que en febrero tenga la misma suerte.
Musha mierda, Tony.
Get the yeyo!

Martina Garea dijo...

Todos quieren hacerse pasar por gatos.

Dara Scully dijo...

Son -somos- pocos los privilegiados -o quizás no tanto- los que haciéndolo todo en el último minuto, conseguimos más que los que lo han hecho con calma.

Pero llegará el día en que la cosa no funcione y el toro, definitivamente, nos pase por encima.


Un miau

Sra.Rutina dijo...

Ya te digo, ¡el puto amo!
Préstame tu suerte que yo me peleé con la mía y no hay forma de reconciliarnos.

A ver qué tal van esos exámenes de febrero. Según mi experiencia personal los que más estudias son los que peor salen...

Asco de vida estudiantil.

¡Un beso!

Lara tiene alas dijo...

Bueno,bueno...no sé si tendrás el podería de Alpacino lo que está claro es que puedes gritar más que nunca "Say hello to my lil' friend!!"

Muaks valiente!.

LAra tiene alas

Samuel Sayer dijo...

Un auténtico cabrón, Jajajaja.

Juliette dijo...

Vale, lo has conseguido ¿contento? has conseguido que te diga que te cases conmigo.



Pero sin mariconadas ¿eh?

Tara dijo...

Felicidades, un notable!!!

leyéndote me arrepiento de haber apagado las fotocopiadoras el pasado viernes: miles de apuntes quedaron sin copiarse y es más que probable que muchos aprovados se perdieran en alguna cuneta...

pero no lo siento, odio a los estudiantes de ciencias que lo dejan todo para el día de antes!!

Jazziturno dijo...

Eso se llama procrastinación.

¡Con dos cojones! Felicidades, no por las notas, sino por joder a esos niños.

svn dijo...

No me conoces, no te conozco; pero... enhorabuena, has aprobado sin saber nada, que para eso estamos en la universidad... para que nos den un trozo de papel en el que pone: se X. Aunque sea mentira, si total...

Meryone dijo...

yo también tengo que estudiar, pero no lo hago

he despejado la mesa y he llamado para que me presten los apuntes, como dejé dicho por ahí... y trabajo seis horas diarias en algo remotamente relacionado con la filología, así que llego a casa con la satisfacción del deber cumplido. además, se supone que estoy matriculada (se supone no: lo estoy) en el segundo año del doctorado por segundo año consecutivo, así que debería centrarme en eso para llegar algún día a empezar (soy optimista, no hablo de terminarla) la tesis, no?

diosssss

moraleja, yo tampoco estoy todo lo en el blog que debería (eso que mis seis horas de trabajo dan para mucho)

moraleja bis. al final, igual que para sacar dieces, para que les den becas y para aprender menos, son los agonías de las clases particulares y el estudio diario los que valen para doctorarse

quiero ver una foto de la camiseta, ánimo con los exámenes (conforme van pasando los cursos uno sale incluso más que en primero en época de exámenes -todo está en la proporción: luego uno sale menos el resto del curso y más en exámenes-) y tranquilo, a poe se vuelve...

(me encanta el corazón delator. sabes que hay un relato de dickens parecidísimo? no recuerdo el título porque ese sí que sólo lo leí en edad de leer a dickens)

ya te he dejado un testamento, como siempre

un beso

ps. ah! y perdonado, claro

ambient dijo...

Un coñazo muy bien narrado. Quemaste a tus colegas? Dónde está la parte divertida Tony Montana? Seguiré buscando a ver si encuentro algo...

hijoeputa dijo...

Así me saqué yo toda la carrera, lo que pasa que yo era un poco más hijoputa. Encima tenía la desfachatez de llegar a más o menos la mitad de los exámenes o borracho o cocido a porros. Menos mal que no me he dedicado a la enseñanza, por que pobres de vuestros futuros hijos.