13 de marzo de 2009

La tarjeta-regalo y todo lo que pasó después

En estos tiempos de comida rápida —me encanta la comida rápida— y hombres con trajes y caras grises, donde cada vez nos conocemos menos unos a otros —me encanta la comida rápida—, algún cerebro con ganas de sacar dinero de las pocas ganas de pensar de otros cerebros inventó las tarjetas-regalo.

Hace unas semanas a mí me regalaron una. Ahora tenía 25 euros de plástico para gastar en lo que quisiera, siempre que fuera en Wal-Mart. Así que ahí fui.

Esta clase de sitios me ponen nervioso y aturdido. Hay mucha luz, mucho ruido, mucha gente; demasiada gente. Alguien diría que los centros comerciales representan el mundo en pequeño. Me movía alerta como un disciplinado hijo de la vieja madre Rusia. Era capitalismo todo lo que tocaba, respiraba y oía.

Me deslicé entre los pasillos de perfumes y cosméticos y llegué a las escaleras mecánicas. Subí. Bajé. Subí, bajé. Subí, bajé. Varias veces. Me encantan las escaleras mecánicas. Volvía a estar en la planta baja. Deambulé hasta la sección de juguetes. Allí me probé unos guantes verdes del increíble Hulk. ¿Que si me hacían sentir más poderoso? Mmmm... un poco. Después llegué hasta un montón de cajas donde se podía leer “Epi Risitas”. Le di al botón de “Pruébame”. Y el muñeco rio dentro de su caja. Me hizo gracia. Probé a darle a tres a la vez. Rieron sonoramente. Finalmente pulsé todos los botones que pude y dejé ahí a todos aquellos muñecos del demonio riendo diabólicamente.

Los ojos se me abrieron como platos y antes de que me diera cuenta estaba con mi nariz aplastada contra el cristal del escaparate de cámaras réflex, empañándolo con mi respiración. Por desgracia mi tarjeta-regalo no se podía permitir ninguno de aquellos juguetitos. Lástima. Con lo macho que tiene que sentirse uno con ese objetivo tan grande.

Pasé por la sección de películas. El producto estrella eran una serie de DVDs de un musical sobre unos chicos de instituto americano. Esos institutos americanos llenos de apuestos jugadores de baloncesto y apetecibles animadoras.

Pasé por la sección de música. El producto estrella eran una serie de CDs de un musical sobre unos chicos de instituto americano. Los mismos que antes. Por lo que se ve sabían montárselo bien.

Al fin fui a dar a la sección de libros. Tras dar unos cuantos pasos entre las estanterías vi cómo empezaban a rondarme unos seres siniestros vestidos de negro. Esto es así. En cualquier establecimiento. Cuando busques ayuda por parte de los dependientes éstos estarán demasiado ocupados. Pero si lo que quieres es estar tranquilo mirando cosas caerán sobre ti como buitres. Así que mientras buscaba algo digno entre tanta basura impresa y encuadernada me tenía que preocupar de hacerles quiebros a los dependientes que se movían sigilosamente hacia mí.

Una profesora muy maja de la universidad —lanza tizas contra la pizarra para explicarnos cómo funcionan algunas reacciones del cuerpo humano— me saludó. Me encontró sentado en el suelo con un libro de Graham Greene en la mano. Graham Greene, el del relato aquél —los destructores creo que se llamaba— sobre unos niños que entran en la casa de un viejo y la destrozan y queman su dinero. Le sonreí.

Al cabo de unos minutos me encontraba boquiabierto ante una pila de ejemplares de la obra maestra de Salinger. Todo muy bonito, sí, pero... ¿por qué había tantos libros? La gente podría pasar y, yo qué sé, ¡comprarlos! Sé que puede parecer contradictorio, pero aunque cuando estaba en el instituto criticase abiertamente la música de mierda que escuchaban mis compañeros, no me agradaba que la música que me gustaba a mí la escucharan ellos; y supongo que ahora tampoco. Pues con los libros igual.

Cansado de no encontrar lo que buscaba me dirigí al mostrador. Había varios tíos dispuestos a atenderme. Los ignoré y me acerqué a la única dependienta que había allí. Era una madurita con labios de actriz porno. Seguro que la chupaba bien. Seguro que a su marido no era al único al que se lo hacía. Entorné los ojos para que supiera que lo que le iba a decir era algo importante, como... “yo sé de lo que estoy hablando, ¿lo sabes tú?”.

—Mmmm... busco... a Dostoievski.

Silencio.
Pienso en una fantástica mamada.
Más silencio.

—¿Buscas... algo en especial?
—Memorias del subsuelo.
—Eeeeh... no lo tenemos. Te lo tendría que pedir.

No sé por qué no me extrañó. En el puto cruce de dos pasillos había un puto estante enorme adornado e iluminado lleno de estúpidos libros sobre vampiros medio maricones. Y se supone que yo tenía que aceptar eso. No tenían Memorias del subsuelo. Y se supone que yo tenía que aceptar también eso. Y creo que ya iba siendo la hora de una biblia hueca y una pistola. La hora del predicador.

Me resigné. Encajé el golpe y terminé comprando El Principito. Era la segunda vez que lo compraba. Mi primer ejemplar se lo dejé a mi ex novia, y nunca me lo devolvió. En realidad era una excusa para tener que ir algún día a recogerlo y que surgiera algún polvo de despedida. Pero nada, al final ni libro ni polvo, sólo la despedida.

Después de haber pasado tanto tiempo entre tanta gente, al volver a la residencia no me sentía con fuerzas para entrar en el comedor y encontrarme con más gente. Con las pocas monedas de mis bolsillos me compré un cartón de leche y unos donuts de chocolate y subí a mi apacible cuartucho a comérmelos.

18 comentarios:

Martina Garea dijo...

Tu ex novia, por la mera condición de serlo, es irrefutablemente gilipollas. Aunque eso ya lo sabíamos. Teníamos estadísticas.

Estoy muy orgullosa de ti, este último suena muy bien. Y cuando seas médico podrás escribir con la misma libertad, porque serás médico. Te lo has montado muy bien. Yo no soy tan espabilada, y prueba de ello es haber escogido Bachillerato de Humanidades y Artes. Qué curiosa tendencia autodestructiva.

Ahora debo apagar el ordenador. Se supone que estoy escribiendo un artículo para Tecnología, por contradictorio que suene. Iré a mendigar 50 céntimos para un rancio bocadillo de nocilla.

Paciencia, cowboy. Queda menos de un mes, y me lo voy a depilar en forma de W y B. De Welcome Back.

Mj dijo...

:) esa profesora se merecería un post entero a mi entender. El día de nuestra fiesta de sexto no pudimos más y le pregutnamos que qué desayunaba.
Me gusta la sección de libros del CI porque puedes juzgar a la gente por el libro del que lee la contraportada. Dice mucho que la sección de poesia sólo tenga una balda y sean los mismos libros repetidos. Y que, invariablmente, si les preguntas por un libro 1. les tengas que deletrear el apellido del autor y 2. nunca, nunca, nunca, tienen el libro que quieres. Si vas a cualquier librería de la ciudad, al menos el dependiente te comenta algo del libro, del autor etc aquí no, aquí te preguntan si lo envuelven para regalo porque no son personas que lean, sino que regalan libros que nunca se han leido.
Los odio. Mucho. ¿Se nota?


pd: tremendo pifostio el organizado en tu calle anoche. ¿LE tiraste piedras a algún famoso de medio pelo?

Mj dijo...

ah! la foto de Smokers... sí que la saqué yo, con el móvil, de guardia, un domingo :)


la otra no, se ve el río demasiado cerca

Vanity dijo...

Tu experiencia consumista en el templo del capitalismo me ha hecho partirme a carcajada limpia. Produces poco pero, joder, cuando lo haces marcas la puta diferencia.
El corte inglés suele estar lleno de dependientes zorras en busca de un braguetazo. Normalmente me evitan cuando paso por la sección de perfumeria y huelen mi hedor a sudor y semen.
Podrías haber comprado algo de beigbeder o houellebecq! que tienen su lugar ni que sea en los grandes almacenes.Supongo que ya los has leído. La opción de Dostoyevski era ideal, pero no le pidas peras al omo jaja.

Un abrazo

maloles dijo...

Oh yeah! Me sumo a la opinión de Vanity. Pequeñas dosis, pero de gran calidad. Mierda de la buena, yeah.
Me he sentido super estúpida al leer lo de " no me gusta que la gente tenga mis gustos"! jajaja
A mí me pasa lo mismo. Siempre me quejo de que la gente es imbécil, pero si encuentras a alguien que hace lo mismo que tú... te toca la fibra egocéntrica. Estupidez humana!xD
Pues no vas a verme de fallera, créeme. Nunca me he vestido, ni tengo pensado hacerlo. Además vale una pasta gansa. Ni te lo imaginas! xD

Muas!

Tara dijo...

¿te sobró algo de los 25 euros?
¿no puedes regresar otro día al Corte Inglés y seguir esquivando dependientes de negro en la sección de libros?
dime, ¿qué emoción le queda ahora a tu vida?
no me digas que los libros de medicina porque no sirve.

Meryone dijo...

odio profundamente la sección de libros del corte inglés. odio a los dependientes del corte inglés y odio que vendan libros en grandes superficies. por este orden. es más, por días, opino que la gente que lee libros como crepúsculo o el código da vinci (gente que sólo lee esos libros, no la gente que de vez en cuando comete errores) no debería tener acceso a ningún libro. que se queden con la superpop y el marca

lo mismo vale para quienes escuchan a bisbal, a melendi o consideran a spielberg como cine de autor o abominan de las películas en blanco y negro

estoy parcialmente nazi, pero es que a mí tampoco me gusta compartir la cultura. no hay nada que me haga tener más ganas de matar que alguien profundamente inculto pero que ha leído/visto/escuchado algo que a mí me guste (y le haya gustado; si no les gusta, sólo me reafirma)

no podríamos esterilizarlos mientras duermen para que no se reproduzcan??

besos

beu ~ dijo...

eso también me pasa a mi. me refiero a por ejemplo con la música, escuchas un grupo que no conoce ni dios se lo pones a algún amigo y te dice que es una mierda, a los 6meses, tu amigo es el fan nº1 de ese mismo grupo. no lo puedo entender

PD: te sobraría dinero después de comprar El Principito, compraste algo más?

Martina Garea dijo...

Apoyo a Mery y creo que debería hacer algo bueno por la humanidad de una vez y meterles a esos comepollas los cañones de mi Lanber por el culo y apretar el gatillo. Fiesta de intestinos.

Marga. dijo...

Y lo que me he reido ! La verdad es que agobian los hombres grises que te miran de reojo. A mi me hacen sentir delincuente o gritar¡¡¡ YO NO TENGO LA CULPA!!! Al final uno va al corte inglés a respirar ese tufillo yanki-muy bueno lo de High school musical o como se diga- jajajaja que bueno. y al final , como siempre, los donuts y la leche. Supongo que necesitabas sentirte en casa...me gusta tu blog.

Lara tiene alas dijo...

Yo también compré dos veces El principito. Y tampoco me gustó perderlo.


Muaks

Lara tiene alas

Jazziturno dijo...

Tienes el mejor Blog del World Wide Web, y la mejor tinta de todo Bic.

Jazziturno dijo...

Tíooo... ¡porno en mi Blog!

PORNO !!!

Katrina Van Dassos dijo...

Si no lo encuentras por memorias del subsuelo, prueba con "Apuntes del subsuelo".
MEmorias del subsuelo es con el nombre que me lo leí en primer lugar, pero cuando lo quise encontrar no aparecía por ningún lago. Finalmente apareció: "Apuntes del subsuelo"

****
"Con lo macho que tiene que sentirse uno con ese objetivo tan grande." jajajajajaja
buenísimo!!

Meme,, dijo...

Ratzinger? un maqina!!


nunca te puedo comentar en el fotolog y por flickr casi ni exists

MujeresLibres dijo...

Si la gente tiene gustos-basura, escucha musica solo si suena en la radio, miran peliculas que anuncian en la tele y compran libros que se han convertido en un best-seller.Y, al parecer, a lxs ex-parejas les suele gustar quedarse con el principito. Confío en que un dia entiendan algo de ahí, por ejemplo, que las plantas que no se cuidan se marchitan.

Le agrego a usted, si no le importa ;)

maloles dijo...

Me he acordado de usted (sé que suena a algo sexual, pero no lo es. Pero suena genial, muy Lauren Bacal o algo.En fin, cierro paréntesis y le comento el porqué)
Me he acordado de usted, repito, porque en la feria del libro antiguo y de ocasión compré "El jugador" de Dostoevsky, por la suma de dos euros. Siento debilidad por los rusos (escritores). Mi padre (hombre sabio y eskizoide) dice que es típico de almas atormentadas.
Ya sabe, alma atormentada es usted. Y un alma atormentada en un puto centro comercial puede ser altamente destructiva. Muajajaja

Y nada más.

Muas!

Jazziturno dijo...

¡Domingos de cal! La puse tío, pero se escuchaba muuuy mal, y acabé quitándola. También quité una base de Xhelazz que me flipa, se llama Domingo desierto.

¡Qué bien verte zilef! Colega.

:):):):):):):)