27 de marzo de 2009

Meando contra el viento

Todos los días llego de la facultad con un único y sencillo deseo; mear tranquilo. Subo las escaleras corriendo, casi desabrochándome los pantalones; llego a mi planta, la quinta; entro en el servicio y... ¡ahí están! Las limpiadoras. Todos los días la misma historia.

Dios mío, esto no puede ser posible. ¿Es que no hay más servicios? ¿Cómo lo hacen para estar todos los días —llegue yo a la hora que llegue— en mi puto servicio? ¡¿Cómo lo hacen?! Parece que conspiren para joderme mi minuto de desahogo.

—¿Qué? No puedes mear tranquilo si estoy aquí fregando, ¿eh?

Cuando la frustración me hace delirar las imagino esperando a que yo llegue para ponerse a limpiar. Sí, asomando la cabeza a la ventana como aves carroñeras, viéndome venir por la calle.

—Chicas, rápido; que viene, que viene. ¡A limpiar el servicio de la quinta!

Estoy seguro de que aunque llegara a las putas cinco de la tarde estarían ahí esperándome. Y eso que su turno termina a las dos y media.

Siempre están ahí.

De modo que todos los días tengo que bajar a la cuarta para poder mear tranquilo. Me siento muy tonto meando allí, en la cuarta. Sabiendo que en mi apresurado ascenso por la escalera ya había pasado por ese servicio, y había decidido pasar de largo y seguir subiendo.

¿No sería más sencillo ir directamente a mear a la cuarta? La verdad es que sí. Pero sigo con la estúpida testarudez de ir todos los días a ver con mis propios ojos cómo el mundo conspira en mi contra.

18 comentarios:

maloles dijo...

Ley de Murphy?
Las limpiadoras tienen un extraño deseo sexual urinario?
Eres paranoide?

xD

Como poder ser, pueden ser muchas cosas.
Y yo odio los jerseys de lana, solo los llevo en la intimidad o bajo riesgo de congelación. Es que son tan calentitos... y si son veinte tallas más grandes... mejor.
Tal vez ahí radique el problema, que de pequeña mi madre me compraba esos famosos jerseys "crecederos", que por su tamaño estimaban que yo iba a medir dos metros y medio y pesar 300kilos.
Y, claro, eso marca. Si todo son traumas, como dice mi amiga la psicóloga.

En fin, creo que me voy a clase. AUnque sin prisa, que yo meo en casita, no en la facultad (es todo un riesgo eso)

Muas!

Katrina Van Dassos dijo...

jajaja creía que ibas a decir que seguías llendo a la 5ª porque tenías FE en que algún día no estuvieran... ajjaja no para corroborar la conspiración que se cierne sobre tí.

En cuanto al cambio de estética, jojojo, no me había pispao. Últimamente sólo compro en librerías de 2ªmano. Menuda tela, ¿no? ¿Son todos fosforito o qué? Por un módico precio si le estresa demasiado la portada, se lo reencuaderno, que he hecho un curso y estoy hecha una experta. Pero estas ediciones nuevas a la americana... son una mierda. Hahahahaha. (Suupa freaaak... ¡superfreak!)

Vanity dijo...

Joder, es lo que pasa por tener una buena polla. Posiblemente lo que quieren es follar. Pero veo que tienes claro el listón, el 4 piso sigue siendo la mejor opción, sin duda.

Un abrazo

belalugosisdead dijo...

jajajajajaja
tio, sabes que cuando vayas directamente a la cuarta, alli estaran!

Hermano Ele. dijo...

Te mojarás las nikes nuevas.

Juliette dijo...

JAJAJAJAJA
Todo sea por joder :)

fag dijo...

mmmeeeeee
paaaaaartooooooo

jaja+

Lara tiene alas dijo...

¿Y lo divertidas que son las conspiraciones?

Porqué mientras tu te meas, las tres limpiadoras cantan, rien y sueñan...y eso tiene mérito. Estar en un baño sin connotaciones sexuales. Aiss!!!

Muaks

Lara tiene alas

Samuel Sayer dijo...

Eres el remake español de The Truman Show, that's right!

LatitadeAlmendras dijo...

a mi me pasaba eso en la facultad. siempre estaban las muy putas para no dejarme pasar, y me hacían ir a la otra punta del edificio.

yo que tu intentaba mear en el bajo...y así ir probando, planta tras planta, hasta que en alguno pudieras hacerlo sin ellas rondandote

Samuel Sayer dijo...

Qué tetas tiene Cuddy.

S.C. dijo...

Estás jodido.
Esas limpiadoras no pararán hasta arruinarte la vida.
Saludos.

Moradora dijo...

Sólo diré: Joder, qué gusto da mear y qué rabia que lo impidan

Jazziturno dijo...

Jajajajajajajajaja, me encanta tío. Y me recordó a la anécdota de Gomaespuma, la limpiadora y el calcetín lleno de mierda.

Francisco Ortiz dijo...

¿Por qué somos así, por qué tenemos tanta mala suerte? Por que somos así sin remedio, porque no tenemos buena suerte.

Tara dijo...

es alguna penitencia?
te gusta autoinfringirte castigo?
(dios, esa palabreja me ha dolido)

porque... mear en la planta baja y subir a la 5ª para pasar a saludar e ir a clase?

a mí me pondría mear en la 5ª sabiendo que oyen lo que va cayendo.
(yo también me castigo)

Meryone dijo...

jajajajaj

hubo un tiempo en que me pasaba sistemáticamente lo mismo. luego llega el momento en que vas menos por la facultad y ya no sucede

besos

lucabrasi dijo...

Como vecino tuyo y residente por segundo año te doy toda la razón pero me veo en la obligación de añadir más mierda al asunto, algo que roza la deseperación pues el problema se hace mayor de forma crónica. Y es que al igual que tú, cuando llego y lo único que necesito es mear, me encuentro con esas desconsideradas mujeres con redecilla, pero es que además cuando bajo a la cuarta planta resulta que otro escuadrón de crueles y despreocupadas limpiadoras me esperan allí, y cómo no, si subo a la quinta cargando con mi líquido y mi frustración, ambos cada vez más pesados, encuentro un tercer grupo de arpías con fregonas comentando no sé que cosa del hijo de la Julita... ¡dios! odio la residencia, y cada vez tengo más claro que no es manía persecutoria, realmente es una conspiración para hacer sus vidas más entretenidas a nuestra costa.

saludos desde otra puerta.